
No pasa un solo día sin que me pregunte: ¿aún dura la lucha en
Venezuela? Se que, cuantos estáis leyendo ahora esto pensáis lo mismo.
Ya es demasiado, no se puede continuar, nada parece cambia,. es como si
todo cayese en una espiral, en un desorden; sin embargo ahora más que
nunca, es necesario hablar de luces en vez de sombras; ahora más que
nunca, debemos dar esperanza a los días que amanecen envueltos en la
bruma de la desesperación; pero... ¿cómo hacerlo?
Busquemos
entre la masa amorfa que camina por la calle sin rumbo fijo, mirando sin
ver, buscando respuestas a preguntaos que nadie ha hecho, en medio de
esa "amalgama" de sueños fallidos, alguien alzó la voz, escapó de la
siniestra estructura pétrea en la que Cuba encerró a Venezuela. Lo hizo
con gesto vigoroso y acento nuevo, con ilusión renovada, con fe y
sacrificio. Los jóvenes en Venezuela dijeron BASTA, y eso se traduce en
lenta lucha, con dolor y muerte, pero también con victoria que se
vislumbra en medio de la tediosa oscuridad. Ahí es dónde conduce
el grito frenético de los que creían no tener voz; ahí se encuentra la
salida, hasta ahora oculta en la trampa castro-comunista; ahí se reúnen
las voluntades inquebrantables de quienes dieron vida y sangre en nombre
de la Libertad.
Los jóvenes liberaran al fin la nueva Venezuela,
son ellos quienes recogen el testigo de la justicia, lo rescatan del
suelo embarrado por la iniquidad humana, por el comercio del alma. ¿Es
así cómo debe ser? preguntan quienes hoy lloran a sus hijos, quienes han
dejado de creer en la lucha de la juventud heredera del espíritu de
Bolívar, del espíritu libertador que sustenta la grandeza de vuestra
patria.
¿Qué respuesta se le puede dar a esa madre, a ese padre, a
esa hermana, que a partir de una fecha, marcada en su alma con impactos
de bala , sabe que nunca volverá a ver a su ser más querido?. No hay
respuesta posible, sólo incertidumbre, sólo dolor, sólo desesperación.
En tan terribles circunstancias no existe ningún oro camino. El coste
de una sóla vida resulta demasiado alto, no queda otra opción ya es
tarde para el retorno; por eso sigue camnando, mi amada Venezuela, sigue
mirando al frente, hacia esa luz que en la que crees; no queda mucho
para que todo termine; para que tus niños vuelvan a jugar en las calles
seguras y tranquilas, bañadas por la serena luz de la tarde; para que tu
dolor sea un necesario recuerdo y tu victoria un glorioso presente.
